El Feng Shui nos ayuda a encontrarnos lo más cómodos posible en el lugar en el cual pasamos la mayor parte del día, la oficina. Gracias a una decoración que respete sus principios, podemos aumentar nuestro rendimiento y controlar el estrés.
El origen del Feng Shui se remonta a las técnicas orientales utilizadas desde hace siglos, estableciendo un diálogo entre el mundo y su entorno. La cuestión es que si la relación entre todos los elementos que nos rodean es armónica y coherente, tendremos más probabilidades de tener éxito.
Ante todo, la oficina debe ser un lugar funcional que relaje, concentre e incite a la actividad, por lo que la forma en la que todos los elementos estén colocados dentro de ella será fundamental para conseguirlo.
Nuestro escritorio debe ser espacioso y con forma redondeada, sin esquinas angulosas. Si sobre el escritorio colocamos un objeto artístico propiciamos la actividad creativa.
Otro consejo es que si tenemos una alfombra podemos poner una planta encima, a fin de combinar elementos y materiales para encontrar el equilibrio.
Es importante, que tengamos materiales naturales como piel, madera o, incluso, lugares con agua como una pecera o una fuente, así mejorará nuestro rendimiento.
La orientación de nuestras mesas y sillas no deben dar la espalda a puertas o accesos pues representan las oportunidades y la protección frente a posibles traiciones, se evita gracias a una silla con un respaldo que nos cubra la mayor parte de la espalda, así como colocando una pared o un mueble detrás nuestro.