Ya llega el último lunes de octubre y suenan ya los tambores que nos llaman a Gernika. Decenas de miles de personas se acercarán a la villa para disfrutar de la gran feria del otoño y de paso, de una buena alubiada. «Lunes gernikes, golperik ez», reza el dicho, y así ha sido desde hace décadas, cuando incluso los lunes normales eran fiesta mayor en la capital foral. Ese día los aldeanos de los alrededores acudían al pueblo para vender sus productos, aprovisionarse de otros y gastarse los cuartos de las ventas en comida, bebida y apuestas de frontón. Este lunes todos a Gernika a perpetuar al ritual. Coman, beban, rían y hablen

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